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Almacenamiento de productos inflamables: normativa APQ

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En cualquier empresa que trabaje con sustancias peligrosas, el almacenamiento de productos inflamables no es una cuestión menor: de una correcta gestión depende la seguridad de las personas, de las instalaciones y del medio ambiente. La normativa APQ (Almacenamiento de Productos Químicos) establece el marco legal que regula cómo deben guardarse estos materiales en España, con el objetivo de reducir el riesgo de incendio, explosión o fuga.

En este artículo repasamos las normas de almacenamiento más importantes, qué productos se consideran inflamables, qué medidas de seguridad exige la normativa y cómo prevenir accidentes en el día a día del almacén.

Puntos clave:

  • La normativa APQ establece las condiciones técnicas y de seguridad que deben cumplir las instalaciones destinadas al almacenamiento de productos químicos peligrosos.
  • La correcta clasificación, separación y señalización de los productos ayuda a prevenir incendios, explosiones, fugas y reacciones peligrosas entre sustancias incompatibles.
  • El mantenimiento periódico y la formación del personal son esenciales para garantizar que los equipos de seguridad funcionen correctamente y reducir el riesgo de accidentes.

¿Qué es la normativa APQ y qué reglamento la regula?

La principal referencia para el almacenamiento de productos químicos en España es el Real Decreto 656/2017, de 23 de junio, por el que se aprueba el Reglamento de Almacenamiento de Productos Químicos (APQ) y sus Instrucciones Técnicas Complementarias MIE APQ-0 a MIE APQ-10. Esta normativa establece las condiciones de seguridad que deben cumplir las instalaciones destinadas al almacenamiento, carga, descarga y trasiego de productos químicos peligrosos.

Las exigencias concretas dependen del tipo de producto y del sistema de almacenamiento. Entre las principales Instrucciones Técnicas Complementarias destacan:

  • MIE APQ-1: regula el almacenamiento de líquidos inflamables y combustibles en recipientes fijos.
  • MIE APQ-2: establece los requisitos aplicables al almacenamiento de óxido de etileno.
  • MIE APQ-4: regula las instalaciones destinadas al almacenamiento de amoniaco anhidro.
  • MIE APQ-5: fija las condiciones para el almacenamiento de gases en recipientes a presión móviles.
  • MIE APQ-10: detalla el almacenamiento de productos químicos en recipientes móviles, como bidones, garrafas, contenedores u otros envases utilizados habitualmente en instalaciones industriales.

El Reglamento aprueba once instrucciones técnicas complementarias en total. Las restantes son la MIE APQ-0 (definiciones generales), la MIE APQ-3 (cloro), la MIE APQ-6 (líquidos corrosivos en recipientes fijos), la MIE APQ-7 (líquidos tóxicos en recipientes fijos), la MIE APQ-8 (fertilizantes a base de nitrato amónico) y la MIE APQ-9 (peróxidos orgánicos). Antes de proyectar o modificar un almacenamiento conviene comprobar cuál resulta aplicable, ya que las condiciones técnicas varían de forma sustancial de una a otra.

Cada ITC establece requisitos específicos sobre aspectos como los recipientes permitidos, distancias de seguridad, protección frente a derrames, instalaciones auxiliares, sistemas de seguridad, señalización, revisiones y mantenimiento. Por ello, identificar correctamente qué ITC resulta aplicable es uno de los primeros pasos antes de diseñar, ampliar o modificar un almacén de productos químicos.

El Reglamento APQ no funciona de forma aislada. Se integra con el Reglamento (CE) n.º 1272/2008, conocido como Reglamento CLP, que establece los criterios europeos para la clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas peligrosas, y con el Reglamento (CE) n.º 1907/2006, REACH, estrechamente relacionado con la información sobre las sustancias químicas y las fichas de datos de seguridad (FDS). De hecho, el propio Real Decreto 656/2017 utiliza la clasificación del CLP para determinar qué sustancias o mezclas se consideran peligrosas a efectos del almacenamiento y exige que la documentación técnica incorpore la identificación y clasificación de los productos junto con sus correspondientes FDS.

A estas disposiciones se suma la normativa de prevención de riesgos laborales. El Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, establece las medidas para proteger la salud y seguridad de los trabajadores frente a los riesgos relacionados con agentes químicos durante el trabajo. Cuando la presencia de gases, vapores o sustancias inflamables puede generar una atmósfera explosiva, también debe tenerse en cuenta el Real Decreto 681/2003, de 12 de junio, relativo a la protección de los trabajadores expuestos a riesgos derivados de atmósferas explosivas (ATEX).

El cumplimiento de la normativa APQ implica, además, mantener las instalaciones y su documentación sometidas a los controles establecidos reglamentariamente. Con carácter general, cada cinco años desde la puesta en servicio de la instalación, o desde sus modificaciones o ampliaciones, el titular debe presentar ante el órgano competente de la comunidad autónoma un certificado emitido por un organismo de control habilitado que acredite la conformidad de la instalación con la ITC correspondiente. Esta obligación figura en el artículo 5 del Reglamento APQ.

Este control se complementa con las revisiones periódicas y operaciones de mantenimiento previstas para cada tipo de almacenamiento. Por este motivo, conservar actualizados los certificados, registros de revisión, fichas de datos de seguridad y documentación técnica es una parte esencial de la gestión de cualquier almacén de productos químicos.

¿A partir de qué cantidades se aplica el Reglamento APQ?

No todo almacenamiento de productos químicos queda sujeto al Reglamento APQ. Cada instrucción técnica complementaria delimita su propio ámbito y fija las cantidades por debajo de las cuales sus prescripciones no resultan exigibles. Por eso el primer paso no es adquirir armarios de seguridad, sino inventariar los productos, clasificarlos según su ficha de datos de seguridad y comprobar qué ITC les corresponde y en qué volumen se almacenan.

Quedar por debajo de esos umbrales no exime de nada más. Las obligaciones generales de prevención de riesgos laborales siguen aplicándose íntegramente: evaluación de riesgos, medidas frente a agentes químicos conforme al Real Decreto 374/2001, señalización, formación e información de los trabajadores.

Cuando el almacenamiento sí queda sujeto al Reglamento, el titular asume además una serie de obligaciones administrativas que conviene tener presentes desde el diseño de la instalación:

Obligación Referencia Cuándo se aplica
Proyecto o documentación técnica de la instalación Artículo 4 del Reglamento APQ Antes de la ejecución del almacenamiento
Comunicación de la puesta en servicio al órgano competente de la comunidad autónoma Artículo 3 Antes de iniciar la actividad
Certificado de organismo de control habilitado Artículo 5 Cada cinco años y tras modificaciones o ampliaciones
Obligaciones y responsabilidades del titular Artículo 7 De forma permanente durante la explotación
Plan de autoprotección Artículo 11 Según el tipo de instalación y los productos almacenados

¿Qué productos son considerados inflamables?

No todos los productos químicos presentan el mismo nivel de peligro, por lo que la normativa APQ clasifica las sustancias en distintos grupos de almacenamiento según su punto de inflamación y su estado físico. De forma general, se consideran productos inflamables:

  • Los líquidos inflamables y combustibles, como disolventes, pinturas, aceites o alcoholes.
  • Los gases inflamables almacenados a presión, entre ellos el propano, el butano o el amoniaco anhidro.
  • Determinadas sustancias químicas reactivas, como el óxido de etileno.
  • Materiales sólidos combustibles utilizados en procesos industriales.

La ITC MIE APQ-1 concreta esa clasificación mediante clases definidas por el punto de inflamación de cada producto :

Clase Definición
Clase A Productos licuados cuya presión absoluta de vapor a 15 °C es superior a 1 bar. Subclase A1 si se almacenan por debajo de 0 °C, subclase A2 en el resto de casos.
Subclase B1 Punto de inflamación inferior a 38 °C.
Subclase B2 Punto de inflamación igual o superior a 38 °C e inferior a 55 °C.
Clase C Punto de inflamación comprendido entre 55 °C y 100 °C.
Clase D Punto de inflamación superior a 100 °C.

Cada grupo de almacenamiento tiene asociada una serie de condiciones específicas de seguridad, ya que el riesgo de incendio o explosión varía según el tipo de sustancia. Por ello, identificar correctamente a qué clase pertenece cada producto es el primer paso para aplicar la ITC correspondiente y elegir el sistema de almacenamiento más adecuado.

Normas de almacenamiento: principios básicos que toda empresa debe cumplir

Las normas de almacenamiento de productos químicos giran en torno a un objetivo común: evitar que una sustancia peligrosa entre en contacto con una fuente de ignición o con otra sustancia incompatible. Entre los principios más relevantes destacan:

  • Mantener las distancias de seguridad entre el área de almacenamiento y otros edificios, vías de circulación o zonas de carga y descarga.
  • Separar los productos según su clase y sus posibles incompatibilidades químicas.
  • Disponer de instalaciones de almacenamiento con resistencia al fuego adecuada.
  • Garantizar el acceso controlado únicamente al personal del almacén autorizado.
  • Realizar un plan de mantenimiento periódico de los equipos y de las instalaciones.

A partir de estas normas, cada empresa debe adaptar sus instalaciones a las necesidades reales de su actividad, ya que no existe una solución única: el tipo de producto, el volumen almacenado y el lugar de trabajo determinan las condiciones técnicas exigidas por la ITC correspondiente.

¿Cómo se deben almacenar productos químicos en la empresa?

Más allá de las normas generales, en el día a día del almacén existen prácticas concretas que marcan la diferencia entre un almacenamiento seguro y uno que genera riesgo. Estas son algunas pautas que toda empresa debería seguir:

  • Clasificar cada sustancia según su ficha de datos de seguridad antes de asignarle un lugar dentro del almacén.
  • Utilizar siempre el recipiente adecuado al tipo y a la cantidad de producto, evitando envases improvisados o en mal estado.
  • Ubicar los productos inflamables o combustibles en un área independiente, alejada de fuentes de calor, chispas o instalaciones eléctricas sin protección.
  • Respetar la capacidad máxima permitida en cada armario, estantería o recipiente fijo, sin superar las cantidades autorizadas.
  • Señalizar correctamente cada zona según la clase de producto almacenado, de modo que cualquier usuario o visitante pueda identificar el peligro a simple vista.

Estas medidas, sencillas en apariencia, son las que en la práctica reducen de forma real la probabilidad de que se produzca un accidente. Además, facilitan el trabajo diario del personal del almacén, que puede acceder a cada producto con mayor rapidez y seguridad.

Medidas de seguridad requeridas en las instalaciones

Además de las normas generales, la normativa APQ establece medidas de seguridad técnicas muy concretas para minimizar el riesgo en las instalaciones de almacenamiento. Entre las más habituales se encuentran:

Medida Finalidad Aplicación Punto crítico de control
Sistemas de extinción de incendios Controlar y extinguir rápidamente un posible incendio en la instalación de almacenamiento.
  • Bocas de incendio equipadas y extintores portátiles
  • Redes de agua contra incendios
  • Medios adaptados al tipo y cantidad de producto almacenado
Presión y carga de los equipos, accesibilidad de las bocas de incendio y vigencia de las revisiones reglamentarias.
Duchas y lavaojos de emergencia Reducir las consecuencias de una exposición accidental a sustancias peligrosas para la salud.
  • Instalación en zonas donde se manipulan sustancias peligrosas
  • Lavado inmediato del cuerpo o de los ojos
  • Acceso rápido y libre de obstáculos
Caudal y temperatura del agua, ausencia de obstáculos en el acceso y funcionamiento comprobado.
Cubetos de retención Contener derrames o fugas y evitar su propagación por las instalaciones o hacia el medio ambiente.
  • Contención de productos derramados
  • Limitación de la extensión de fugas
  • Protección de las instalaciones y del medio ambiente
Estanqueidad del cubeto y capacidad de contención suficiente para el volumen almacenado.
Ventilación adecuada Evitar la acumulación peligrosa de vapores o gases en el interior de los almacenes.
  • Renovación adecuada del aire
  • Reducción de vapores y gases inflamables
  • Prevención de atmósferas peligrosas en espacios cerrados
Caudal de renovación efectivo y ausencia de obstrucciones en rejillas y conductos.
Conexiones a tierra Evitar la acumulación de electricidad estática que pueda originar una fuente de ignición.
  • Conexión de recipientes y equipos
  • Descarga segura de cargas electrostáticas
  • Prevención de chispas en zonas con sustancias inflamables
Continuidad eléctrica medida y estado de las pinzas y los cables de conexión.
Revisión y mantenimiento periódico Garantizar que todos los equipos y medidas de seguridad estén disponibles y en condiciones óptimas cuando sean necesarios.
  • Inspección de equipos de extinción y emergencia
  • Revisión de cubetos, ventilación y conexiones a tierra
  • Corrección de deterioros o anomalías detectadas
Registro documental de las revisiones y trazabilidad de las anomalías corregidas.

Todos estos equipos deben revisarse de forma periódica para comprobar que se encuentran en condiciones óptimas de uso. Un equipo de extinción mal mantenido o un cubeto deteriorado puede convertir una simple fuga en un accidente grave, por lo que su control forma parte esencial de cualquier plan de mantenimiento.

Almacenamiento conjunto: qué es y qué incompatibilidades hay que evitar

El almacenamiento conjunto consiste en guardar en un mismo espacio distintos productos químicos que, por su naturaleza, no representan un riesgo añadido entre sí. Sin embargo, no todas las sustancias pueden compartir espacio: existen incompatibilidades químicas que, en caso de contacto o fuga, pueden generar reacciones peligrosas, liberación de gases tóxicos o incluso una explosión.

Por este motivo, el artículo 10 del Reglamento APQ regula expresamente el almacenamiento conjunto y remite a las condiciones de compatibilidad establecidas en las instrucciones técnicas aplicables, que permiten identificar qué grupos de productos pueden almacenarse juntos y cuáles deben mantenerse en un área separada. Como norma general, conviene evitar el almacenamiento conjunto de:

  • Productos oxidantes junto a materiales combustibles.
  • Ácidos junto a bases o sustancias reactivas.
  • Líquidos inflamables junto a fuentes de calor o equipos eléctricos sin protección.

Disponer de un sistema de señalización claro y de un plan de trabajo bien definido ayuda al personal del almacén a identificar rápidamente qué productos pueden coexistir en la misma zona y cuáles requieren un almacenamiento independiente.

¿Cuáles son los recipientes adecuados para el almacenamiento?

La elección de los recipientes de almacenamiento es otro de los aspectos clave de la normativa APQ. No cualquier contenedor es válido para guardar líquidos inflamables o sustancias peligrosas: el material, la resistencia y el diseño del recipiente deben adaptarse al tipo de producto y a las condiciones de presión o temperatura a las que estará expuesto.

Entre las soluciones más utilizadas encontramos:

  • Recipientes fijos, habituales en instalaciones con grandes volúmenes de líquido, como tanques o depósitos.
  • Armarios de seguridad, como el armario de seguridad ignífugo 90 min, diseñado con resistencia al fuego para el almacenamiento de productos químicos en el propio lugar de trabajo.
  • Contenedores móviles, útiles para el transporte y la carga o descarga de productos entre distintas áreas.

Todos estos recipientes deben cumplir con las especificaciones técnicas marcadas por la ITC MIE APQ correspondiente, además de disponer de un etiquetado visible que permita identificar el producto y su nivel de peligro en todo momento.

Etiquetado y fichas de datos de seguridad: la información que no puede faltar

Conviene distinguir dos planos que a menudo se confunden. El etiquetado de los envases se rige por el Reglamento CLP, mientras que la señalización de las zonas, los recipientes y las vías de acceso dentro del centro de trabajo se rige por el Real Decreto 485/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo. Ambas obligaciones son exigibles y no se sustituyen entre sí: un envase correctamente etiquetado en una zona sin señalizar sigue siendo un incumplimiento.

Junto al etiquetado, toda empresa debe disponer de las fichas de datos de seguridad (FDS) de cada sustancia almacenada. Estos documentos técnicos recogen información detallada sobre las propiedades del producto, los riesgos asociados, las medidas de primeros auxilios y las condiciones de almacenamiento recomendadas. Mantener un sistema de registro actualizado y de fácil acceso para el personal es una buena práctica que facilita el conocimiento técnico necesario ante cualquier duda o situación de emergencia.

Cómo prevenir accidentes en el almacenamiento de productos inflamables

La prevención de accidentes depende, en gran medida, de la formación del personal del almacén y del cumplimiento riguroso de las medidas de seguridad y salud establecidas por la normativa. Algunos consejos prácticos para reducir el riesgo son:

  • Formar periódicamente al equipo sobre el manejo, la manipulación y el almacenamiento de sustancias peligrosas.
  • Revisar el estado de los recipientes, armarios y estanterías de forma regular.
  • Establecer protocolos claros de actuación en caso de fuga, derrame o incendio.
  • Mantener actualizado el registro de productos químicos y sus fichas de datos de seguridad.
  • Garantizar el acceso restringido a las zonas de almacenamiento únicamente al personal autorizado.

Además, contar con un plan de mantenimiento de las instalaciones y de los equipos de protección permite detectar a tiempo cualquier deficiencia técnica antes de que se convierta en un problema mayor. La prevención no es un gasto, sino una inversión que reduce el riesgo real de accidente y protege tanto a las personas como al negocio.

Conclusión

Cumplir con la normativa APQ no solo evita sanciones, sino que protege la vida de los trabajadores, las instalaciones de la empresa y el medio ambiente. Desde la elección de los recipientes adecuados hasta el etiquetado correcto de cada sustancia, cada detalle cuenta a la hora de reducir el riesgo asociado al almacenamiento de productos inflamables.

La normativa evoluciona con el tiempo, por lo que conviene mantenerse al día de cualquier novedad o cambio técnico que pueda afectar a las instalaciones ya existentes. Un almacén bien diseñado, con los recipientes correctos, las distancias de seguridad respetadas y el personal debidamente formado, es la mejor garantía frente a un posible incendio o fuga.

Si su empresa necesita asesoramiento técnico para adaptar sus instalaciones a la normativa vigente, no dude en ponerse en contacto con nuestro equipo. Estaremos encantados de resolver cualquier duda y de ofrecerle las soluciones más adecuadas a sus necesidades.

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